cada día ve el correr de las horas y los apuros inmediatos detrás de la pintura que cubre su rostro para disfrazar el paso de las agujas en su piel añeja.
Inmóvil en su realidad elige una sonrisa quitar a un niño desconocido, cuando escucha un ruido en su lata u observa sin poder mirar muecas de los padres denegando un minuto de felicidad.
Cada mañana prepara su traje para embolsar su sin sentido y encontrar algún motivo, para creer que la semana ha pasado más allá de que nada en su existir fue cambiado.
Entiende desde su postura ahí en lo alto que hay gente trabajando, prisas desmedidas, bocinas alarmantes que corren maratón por las calles, humanos que se rozan sin si quiera poder percatar una mínima convivencia, respetos olvidados por órdenes que cumplir, trajines aparejados de desgaste, perros abandonados durmiendo en los canteros, indigentes escapando de la locura de la normalidad aparente, adolescentes que intentan remontar vuelo en barras arrasadoras, poetas leyendo en el banco de la plaza, hippies creyendo que la bohemia es el destino, universitarios que con libros informarán su dependencia, parejas abrazadas que transmiten esperanza, ancianos abrigados porque la primavera ha llegado, soledades que contagian compañía y amistades que brillan de alegría.
Todo esto y mucho más desde su postura estática, sólo percibiendo la corriente de su alrededor, no entendiendo porque no hay una pausa para respirar la serenidad; aunque preguntándose acerca de su pasividad que hasta el momento creía razonable.
Un sábado por la noche un niño le dijo que se había perdido en la multitud y lo obligó a descender del escalón, sintiéndose ahora semejante a la muchedumbre que lo persigue durante sus 24 horas de refugio bajo sus movimientos grises, porque no emite palabra y sólo tiene segundos y milésimas para cambiar su posición.
Sin embargo esta criatura sencilla recurrió a el sólo para decirle que hacía tiempo lo observaba desde allá abajo y que esperaba sentir el encanto de esa primera vez, en que creyó que él era el único ser extraño que tenía movimientos tan sutiles que se distinguía de todas esas andanzas cotidianas, pero con el transcurso la magia de esa gracia no volvía:
Inmóvil en su realidad elige una sonrisa quitar a un niño desconocido, cuando escucha un ruido en su lata u observa sin poder mirar muecas de los padres denegando un minuto de felicidad.
Cada mañana prepara su traje para embolsar su sin sentido y encontrar algún motivo, para creer que la semana ha pasado más allá de que nada en su existir fue cambiado.
Entiende desde su postura ahí en lo alto que hay gente trabajando, prisas desmedidas, bocinas alarmantes que corren maratón por las calles, humanos que se rozan sin si quiera poder percatar una mínima convivencia, respetos olvidados por órdenes que cumplir, trajines aparejados de desgaste, perros abandonados durmiendo en los canteros, indigentes escapando de la locura de la normalidad aparente, adolescentes que intentan remontar vuelo en barras arrasadoras, poetas leyendo en el banco de la plaza, hippies creyendo que la bohemia es el destino, universitarios que con libros informarán su dependencia, parejas abrazadas que transmiten esperanza, ancianos abrigados porque la primavera ha llegado, soledades que contagian compañía y amistades que brillan de alegría.
Todo esto y mucho más desde su postura estática, sólo percibiendo la corriente de su alrededor, no entendiendo porque no hay una pausa para respirar la serenidad; aunque preguntándose acerca de su pasividad que hasta el momento creía razonable.
Un sábado por la noche un niño le dijo que se había perdido en la multitud y lo obligó a descender del escalón, sintiéndose ahora semejante a la muchedumbre que lo persigue durante sus 24 horas de refugio bajo sus movimientos grises, porque no emite palabra y sólo tiene segundos y milésimas para cambiar su posición.
Sin embargo esta criatura sencilla recurrió a el sólo para decirle que hacía tiempo lo observaba desde allá abajo y que esperaba sentir el encanto de esa primera vez, en que creyó que él era el único ser extraño que tenía movimientos tan sutiles que se distinguía de todas esas andanzas cotidianas, pero con el transcurso la magia de esa gracia no volvía:
“te transformaste en parte del círculo al que me desisto entrar, hace meses que simulas ese secreto que me contaste esa nochecita de verano cuando te regalé las monedas que el Ratón Pérez depositó en mi almohada.
¿Será porque los regalos no se regalan o sólo porque prefieres lo seguro en lo fijo para así no arriesgar al fracaso? Me parece que no te estás dando cuenta de que con el cambio quizá a algún otro niño ayudes a escapar del esperable vivenciar”
ººSolºº


3 comentarios:
Me has emocionado Sol, una vez más el reflejo de los nadies en un mundo de solitarios soñadores,
besitos
Te imaginé escribiendo esta maravilla, sentada como esos poetas en un banco de la plaza... ahí cerquita de él, dejandolo inadvertido pasar, pispiando de vez en cuando como una niña enamorada de él, el chico que sentado en el árbol no se atreve a llegar a ella para decirle que se muere por oírla de cerca respirar...
Te imaginé inmovil... pero profundamente metida en ese bello paisaje que describiste tan hermosamente... Extraño a Fanny...
y vengo aqui... te leo, te releo y me encunetro con esto.. todo es sumamente hermoso, palpable en sentimieentos, y me incita mucho a dejar volar la imaginación, a llevarme trocitos de tu espacio a mi mente, disolverlos en mi alma y guardarlos en el corazón.
y este es terriblemente precioso amiga fanny! y yo justamente en mi ultima euntrada escribiendo de mimos.. vos me traes este regalo...
desde donde estes dejame decirte que sí. desde algún lado nos miran.. y me recorrio una sonrisa cuasimuda este texto porque me dejo los pies sobre las tierra unos segundos, despues dejo que mis manos alcancen las nubes.. porque vos, como una niña olvidada en un banquito de plaza color verde (^^),observaste como ellos infundan de fantasias nuestro cielo semi azul.. mi mimo es triste, pero seguro ya se le pasará.
es cuestión de hacerle cosquillas con la punta de la nariz.
un beso enorme y gracias por este regalo que le diste a mis ojos, a mi alma
abrazo
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