
Etapas en el camino que cuando somos niños observamos con facilismo,
idealizamos con seguridades superfluas obviando intenciones
porque nuestra ingenuidad sólo nos deja aplaudir mentiras evidentes.
Todo nuestro tiempo en que pisamos con el corazón, se van abriendo nuevos caminos que con entusiasmo nos adentramos, con motivación continuamos, y si todo sale bien de a poco de la mano caminamos.
Paso a paso una voz alienta el desprendimiento, cuando en realidad nuestro ser se asegura que ese punto siempre se mantenga en el espacio por más prometedor que sea el exterior.
Y precisamente entramos en el j u e g o d e l a v i d a, sin entender cuestiones que requieren de mil razones para quizá percatarnos en algún aspecto y aferrarnos al desconcierto.
Todo continúa, el ciclo no se detiene aunque a veces nuestra energía elige irse de feriado sin tiempo estimado y con ausencia de destino… y así pasan nuestros días evolucionando por la vía que aproxima en algún lugar del mundo.
Empezamos y dejamos, construimos y derrumbamos, arriesgamos y arrepentimos…
pero sólo para armar en el alma un recuerdo de lo real, para emprender viajes con sabiduría en nuestras mudas palabras de experiencia
que ya se han acostumbrado a optar por el sonido silencioso
que deja aprender solo a quienes disponen respetar su presencia.
Como del cielo en cometas regaladores, nuevos sentimientos se nos hacen concientes, por lo cual las noches comienzan a posar para que observemos su belleza, y así el día se extiende encontrando luminosidad en las estrellas, las madrugadas acompañan el desvelo que inquietudes existenciales explican, y nos creemos sabedores al menos de nuestras razones.
Responsabilidades nuevas
que tomamos
sin darnos cuenta el avance que ello nos significa,
misterios a resolver pero sin soluciones básicas, preguntas por responder con mentiras o verdades según cual sea nuestro intento del momento, empujones al más allá para sentir en tu cuerpo el golpe de algún encuentro, rechazos que disimulamos para no retroceder en el abecedario de lo esperable…
…causas y más causas
para dotar la propia historia, ir encontrando piezas que desarmarán nuestro esquema y perdiendo otras necesarias que ya no se reemplazarán mañana.
De esto se trata existir, de esto me contaron los cuentos en mi infancia para que vaya entendiendo que hay quien termina ganando, que hay quien termina perdiendo,
pero que cada relato tiene un personaje,
donde el disfraz logra escaparse cuando me anime a encontrarte.
º S o l º